La escena adquiere además un aire grotesco por la coincidencia temporal con el viaje de Pedro Sánchez a Roma, donde ejercía casi como máxima autoridad de la iglesia ortodoxa woke visitando al sumo pontífice, apenas unos días después de que uno de sus obispos mediáticos de la cancelación fuese cazado luciendo collares de tan dudoso gusto como procedencia. Una metáfora perfecta de esta época: solemnidad impostada arriba, decadencia moral abajo.
Mientras tanto, en el Congreso de los Diputados se desarrollaba otro espectáculo igual de revelador sobre el verdadero estado de la nación. Carlos Cuerpo hacía las veces de muñeco de pimpampum soportando la chabacanería intelectual de una bancada conservadora convertida en gallinero, mientras desde los bancos socialistas se respondía con el eterno y pueril “y tú más”, esa mezcla de confesión de culpa y renuncia definitiva al razonamiento político.
Quizá ese sea el auténtico retrato de España: no el de los discursos oficiales, sino el de una sociedad idiotizada, radicalizada y polarizada hasta el extremo, condenada a respirar una atmósfera política sucia y casi irrespirable.
El momento alcanzó tintes surrealistas cuando Miguel Tellado elevó aún más el tono y, poco después, Francina Armengol interrumpió el pleno para anunciar un simulacro de evacuación. “Señorías, abandonen el hemiciclo”. Tal vez ese sea precisamente el deseo de buena parte de la población: evacuar cuanto antes este circo saturado de basura intelectual, degradación moral y corrupción permanente.
Como remate final, la Fiscalía solicita además la absolución del compositor de la “danza de las chirimoyas” en el juicio por su enchufe en Badajoz. España resumida en una sola jornada.
¡Algún día, todos los países se destruirán así! ¡Semos diferentes!
José Antonio RULFO










