Todo por descubrir que en la selección francesa… juegan franceses. La noticia ha provocado un terremoto diplomático de tal magnitud que fuentes próximas a la Torre Eiffel aseguran que ya estudian colocar un cartel a la entrada del país.
“Atención: aquí viven franceses. Algunos incluso nacieron en Francia.”
El ministro del Interior francés ha explicado que de los veintiséis convocados, veintitrés nacieron en Francia y los otros tres también son franceses. Es decir, que Francia ha descubierto que conceder la nacionalidad francesa… produce franceses. ¡Quién lo iba a decir!
Mientras tanto, Pedro Sánchez ha encontrado una magnífica oportunidad para convertirse en portavoz oficial de la República Francesa. Ya sólo falta verle inaugurar una boulangerie en Lyon cantando La Marsellesa con una baguette bajo el brazo y un croissant constitucional en la otra mano. Macron, por su parte, estudia conceder a Rajoy la Medalla Nacional al Turismo. Desde que habló, media España ha abierto Google para comprobar dónde nacieron los jugadores franceses. Nunca una clasificación para unas semifinales había generado tanto interés por los registros civiles.
Y entretanto, el fútbol, que era el único que no tenía culpa de nada, sigue esperando pacientemente a que alguien vuelva a hablar del balón. Porque últimamente los partidos duran noventa minutos. Las polémicas… Una legislatura.
El VAR ya decide la nacionalidad
Hubo un tiempo en que el VAR revisaba penaltis. Ahora revisa árboles genealógicos.
El árbitro espera. Los linieres consultan. Y desde la sala VOR alguien pregunta:
—¿El abuelo nació en Marsella o en Dakar?
—Espere… estamos trazando las líneas.
—Gol anulado por exceso de bisabuelos.
“Europa ha conseguido lo imposible: discutir durante una semana sobre quién es francés… mientras el balón sigue siendo el único que no pide pasaporte.”
pedro de aparicio y pérez de Lucentis…










