El fenómeno de farmear aura se ha convertido en uno de los últimos virales de TikTok y en una expresión cada vez más presente entre los jóvenes. Más allá del meme, el concepto abre un debate sobre la forma en que las nuevas generaciones construyen su identidad y se relacionan con los demás. Eduard Farran, profesor del Grado en Comunicación de la Universidad Internacional de Valencia, analiza para PRNoticias este fenómeno.
La idea de farmear aura refleja, según el docente, una tendencia a convertir la identidad y la imagen personal en una especie de puntuación social, marcada por los likes, la aprobación externa y la percepción de los demás. Esta dinámica puede incrementar la presión por aparentar y la sensación de estar constantemente bajo observación, al tiempo que el lenguaje propio del mundo gamer se incorpora cada vez más a las relaciones cotidianas.
El fenómeno plantea interrogantes sobre el impacto de esta cultura de la imagen en la autoestima, la personalidad y las relaciones sociales de una generación acostumbrada a desenvolverse entre las redes sociales y los códigos digitales. Y apunta en su análisis a una transformación profunda: el gaming y las redes sociales se han consolidado como referentes fundamentales en la construcción de la personalidad de la Generación Alfa, formada por los nacidos a partir de 2010.
¿Qué revela el fenómeno de “farmear aura” sobre la Generación Alfa?
El fenómeno de farmear aura revela algo bastante profundo sobre la Generación Alfa, los nacidos entre 2010 y 2025: la identidad ya no solo se construye, se escenifica, se comparte y se cuantifica socialmente. Aporta las esencias y vocabulario de los juegos en línea que traspasan a la vida real. El “aura farming” revela una generación para la que el capital simbólico se construye en público, se valida socialmente y se convierte en contenido. Esto encuadraría en cierta medida en las teorías sociológicas del capital social de Pierre Bordieu en las que las personas como individuos usan conexiones y capital simbólico (carisma, reputación…)para mantener estatus y posición social. En esta creación de identidades y roles la Gen Alpha no solo las consume. También participa en su producción, validación y circulación.
¿Por qué los jóvenes están convirtiendo su identidad en una especie de puntuación?
El por qué es difícil de saber ya que no hay estudios concluyentes al respecto del farmeo de aura y lo que comporta. Aunque desde el punto de vista de la comunicación diría que forma parte de un juego de identidades donde se expone el éxito y el fracaso. Es algo de toda la vida. Como las notas de los exámenes o el aplauso o vítores en las peleas de gallos o en los bailes de hip hop en las calles. Quizás ahora, los ficticios puntos de aura y la velocidad de exposición en las redes sociales aumenten una sensación
¿Hasta qué punto los likes han cambiado la forma de construir la personalidad?
El tema de los likes ya viene de antes. No es solo de las puntuaciones del farmeo de aura. De hecho, el poder del like como uno de los elementos perturbadores en la ansiedad de los adolescentes ya se plasma en la generación anterior, la Z. Y es parte de las hipótesis de Jonathan Haidt en su libro La generación ansiosa. Donde se plasman el móvil y las redes (y los likes) como elementos principales en la desestabilización de la psique adolescente de los últimos 15 años. Los likes han aportado dependencia de la validación externa, sin duda. Y ese elemento, esa necesidad de agradar propia de las sociedades humanas, fue la que dentro del marco de las redes sociales disparó y consolidó una nueva forma de comunicación publicitaria, las redes sociales y el nacimiento de una nueva profesión, los influencers.
¿La obsesión por el “aura” aumenta la presión por aparentar?
Aparentar para tener cierto reconocimiento social es algo de siempre. Pero en este caso, diría que no es aparentar, simplemente. Se trata de un juego en el que yo sé que tú sabes que voy a hacer un papel y mi interés es que te guste ese papel. No hace falta que sea real. Es como actuar. Yo sé que un actor no es el personaje pero me hace sentir que lo es. Si por alguna razón clara o sutil, sobreactúo, eso me penaliza. ¿Presión? Seguramente. Pero es más en el sentido lúdico. Más que la presión performativa mi preocupación se focaliza más en la rapidez y sobrexposición en las redes sociales. En la obsesiva necesidad de estar constantemente presente.
¿Estamos ante una generación que siente que siempre está siendo observada?
Esto ya forma parte de la generación anterior. El bum del farmeo de aura ha sido exagerado por los medios. Demasiado. Muchas de estas cuestiones ya se han planteado y se siguen planteando desde la eclosión de las redes sociales allá por el 2010 y con su pico en la pandemia. Las redes sociales han sido y son el espacio y campo de cultivo de ansiedades y patologías de los adolescentes de. La generación Z. No solo de los Alpha. Y no solo es culpa del móvil y las rede sociales. Podríamos hablar del rol de los padres y el papel cada vez más restrictivo de las sociedades.
¿Cómo está influyendo el lenguaje gamer en las relaciones entre los jóvenes?
Claro. El lenguaje es una manera de comunicación pero también un signo de pertenencia. El lenguaje, la forma de hablar es un elemento esencial interpares. Por eso, decir “me las piro vampiro”, “Qué me estás container” o “Fistro pecador de la pradera” delita a los boomers y a los X. Cada generación inventa o performa jergas nacidas de diferentes ámbitos o medios, ya sea el carcelario en los vídeos de rap, la televisión, etcétera. Esa forma de hablar te conecta y te relaciona con tu tempo y tu gente. El lenguaje gamer, pues, influye y mucho. Por otro lado, creo que este fenómeno ya ha cambiado la manera en que se percibe la comunicación y la publicidad. Los influencers por ejemplo, ya no son preferencia por número de likes si no por su capacidad de generar aura y de adaptarse a ella según las interacciones con sus seguidores para seguir generando aura. Eso abre otra manera de enfocar las ideas y las campañas dirigidas a esta generación.
¿Puede esta cultura de la imagen afectar a la autoestima y las relaciones sociales?
Sí, y lo ha hecho ya tal y como he dicho citando a Jonathan Haidt y su libro La generación ansiosa. Ahora bien, también creo que hay otros elementos que propician esos resultados y no son de las redes sociales si no que vienen de lejos, como la sobreprotección y la superregulación. Estas dos actitudes hacen que los jóvenes busquen refugo en espacios propios escapar de ello. Las redes sociales y los juegos en línea son esos espacios vacíos de padres y agentes sociales. Ahí es donde se cuece todo. Esta es la tesis de Peter Gray en Restoring Childhood. En este sentido farmear aura tiene un punto positivo. Las batallas de aura se producen en espacios abiertos y reúnen a gran cantidad de jóvenes que comparten y performan un rol, el suyo, el de su generación. Al resto nos parece raro, de locos, peo no más de locos que graba coreografías en la calle para subirlas a TikTok o que una batalla de breakdance a finales de los 80 en Colón, en Madrid o en la plaza Catalunya de Barcelona. El elemento discordante es la velocidad a a que sucede y el hecho de que de esos encuentros salen vídeos, memes, que pueden afectar a la autoestima. Aunque eso es parte de la realdad de crecer, el éxito, el fracaso, el ambiente afecta a la autoestima. Siempre. La cuestión es educar en eso. Desde las escuelas y en la familia.
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