La prensa escrita de nuestro país vive una oleada de protestas que comenzó en marzo y que está teniendo su máximo exponente en lo que llevamos de verano. Si en días pasados fue la plantilla de El País la primera en convocar una huelga, ahora ha sido la plantilla de La Vanguardia quien ha dado el paso. Si nada cambia, la plantilla pará los días 21 y 24 de julio, coincidiendo con el fin de semana de las elecciones generales.
Su objetivo es conseguir que Godó acepte la regulación de un nuevo convenio que contemple una subida salarial generalizada y la mejora de las categorías más bajas. Así se lo han hecho saber a la empresa desde que comenzasen las negociaciones hace nueve meses.
Sin embargo, en las últimas semanas, la compañía ha sorprendido a sus trabajadores tras levantarse de las negociaciones. Según confirman fuentes del Comité de empresa a PRNoticias.com, el acuerdo estaba prácticamente cerrado entre ambas partes, faltando únicamente flecos puntuales.
Cambio repentino
De la noche a la mañana, recibieron la comunicación de la compañía que daban por finalizadas las conversaciones sin posibilidad de acuerdo y sin presentar contrapropuesta alguna. El motivo fueron una caída inesperada en las cifras económicas de la compañía.
Tal y como aseguran a este diario fuentes del comité, la pelota está en el tejado de la compañía, de la que esperan retome la negociación partiendo del acuerdo que ya habían alcanzado en su momento. Mientras tanto, continuarán con las protestas y acudirán a la huelga el 21 y 24 de julio.
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