En la Tierra a viernes, octubre 16, 2026

TRUMP LE CHUPA LA PIERNA A PUTIN

Primero regañó a Zelenski como si fuera el culpable de la guerra. Ahora, con las elecciones de medio mandato a la vuelta de la esquina y el combustible disparado, Trump vuelve a mirar a Moscú. Y esta vez no lleva un palo: lleva un bidón de diésel.

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…Donald Trump ya tuvo aquella bronca con Volodímir Zelenski en la Casa Blanca en la que llegó a acusarle de estar “jugando con la Tercera Guerra Mundial”. Era febrero de 2025 y el presidente ucraniano salía del Despacho Oval tratado poco menos que como el alumno díscolo de una guerra que empezó Rusia…

Ahora el escenario ha cambiado. Faltan pocas semanas para las elecciones legislativas de noviembre, el coste de la vida sigue castigando a los estadounidenses y el combustible se ha convertido otra vez en dinamita electoral. Una encuesta AP-NORC publicada hoy refleja fuerte malestar con Trump y ventaja demócrata en entusiasmo de voto; entre las grandes preocupaciones aparecen precisamente la economía y el coste de la vida. Y entonces aparece Putin.

Trump ha pactado con Moscú la entrada en el mercado de al menos 300.000 toneladas de diésel ruso, levantando restricciones que formaban parte precisamente de la presión económica occidental sobre Rusia. La Casa Blanca vende la maniobra como una forma de abaratar combustible y, además, de tentar a Putin para que vuelva a negociar sobre Ucrania. Magnífico. Putin invade Ucrania. Ucrania golpea las refinerías que alimentan la maquinaria rusa. Trump culpa a Zelenski de que suba el diésel estadounidense. Y después compra diésel a Putin. Eso no es diplomacia circular. Es una rotonda.

La operación ha provocado algo bastante revelador: hasta republicanos se han rebelado. Una docena de senadores, seis de ellos del propio partido de Trump, le han pedido que anule el acuerdo porque consideran que supone un regalo estratégico a Moscú. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, nada sospechosa de pertenecer a la internacional bolivariana, lo ha definido como una elección “muy arriesgada” que contradice los esfuerzos para presionar a Putin.  Y Putin, mientras tanto, no parece precisamente de rodillas. El Kremlin ha enfriado la reanudación inmediata de las conversaciones y Rusia ha seguido atacando objetivos energéticos ucranianos después de que Trump anunciara un supuesto alto el fuego energético. Zelenski terminó dando por rota esa tregua y Ucrania volvió hoy a atacar una refinería rusa.

Es decir: Trump anuncia treguas que Moscú no confirma, Putin sigue disparando y Washington premia a Rusia abriendo una vía comercial. Pero el problema de Trump ahora está también en casa. Las midterms se acercan y el presidente necesita demostrar que puede bajar los precios antes de que los estadounidenses entren en la cabina electoral. El diésel ruso puede tener un efecto limitado sobre el mercado —Estados Unidos sigue siendo un exportador neto—, pero políticamente permite a Trump vender una imagen sencilla: “yo consigo combustible barato”. Reuters señala precisamente que el movimiento llega a semanas de las elecciones y que su efecto económico real puede ser más simbólico que transformador.

Y ahí está la sospecha legítima. No podemos afirmar que el acuerdo se haya hecho para ganar las elecciones salvo que aparezcan pruebas de ello. Pero sí podemos preguntar por qué el hombre que lleva años diciendo que nadie negocia más duro que él parece ahora dispuesto a aliviar la presión económica sobre Putin precisamente cuando necesita bajar el precio del combustible en Estados Unidos. Porque esto tiene memoria. Trump exigió a Zelenski concesiones. Le acusó de acercarnos a una guerra mundial. Ha sugerido ahora incluso que Ucrania debería buscar otro presidente. Mientras tanto, Putin conserva aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano y sigue sin aceptar una paz estable en los términos que exige Kyiv.

A uno le echa la bronca. Al otro le abre el surtidor. Y quizá por eso la imagen más honesta de esta semana no sea la de Trump negociando con Putin. Es otra mucho más sencilla:

Trump mirando las encuestas, mirando el precio del diésel… y después mirando a Moscú.

Putin no necesita que le besen el anillo. Con que le compren el combustible mientras sigue la guerra, probablemente le basta.

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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