…La crisis del hantavirus ha terminado convirtiéndose en España en un fenómeno más cercano a la paranoia institucional que a una amenaza sanitaria real. No porque el virus no exista o no pueda resultar grave en determinados casos, sino porque la gestión política y comunicativa ha sido un auténtico despropósito desde el primer minuto…
La población ha tenido que asistir a un espectáculo de mensajes contradictorios entre miembros del propio Gobierno. Mientras Margarita Robles hablaba de la voluntariedad de las cuarentenas, apenas unos minutos después Mónica García defendía la obligación gubernamental de imponerlas como instrumento legal. En mitad de semejante confusión, el ciudadano recibe un mensaje claro: nadie parece tener demasiado control de la situación.
La descoordinación entre el Gobierno central y el Ejecutivo canario tampoco ayuda precisamente a transmitir serenidad. Las medidas adoptadas por Fernando Clavijo respecto al crucero MV Hondius rozan directamente lo esperpéntico. Impedir el atraque del barco en Tenerife mientras se traslada a los pasajeros en lanchas neumáticas deja una pregunta inevitable: ¿queda un sólo gramo de inteligencia operativa entre nuestros gobernantes? Porque, llegados a este punto, parece que las estachas del barco poseen mayor capacidad de contagio que los propios pasajeros.
Y sin embargo, lo más llamativo es la ausencia de información verdaderamente rigurosa. El hantavirus no funciona como una gripe común ni posee un nivel elevado de transmisión entre humanos. Se trata de un virus de contagio difícil y extremadamente limitado. Pero cuando el miedo entra en escena, la política siempre encuentra terreno fértil.
Por si faltaba alguien para completar el cuadro, reapareció el surfista a la fuga Fernando Simón, el mismo enterao que en 2020 aseguró que en España apenas habría “dos o tres casos” de coronavirus. Que siga liderando alertas sanitarias explica muchas cosas, entre otras, la imbecilidad de este momento.
Convendría que alguien con dos dedos de frente y un mínimo de responsabilidad, dijera con claridad lo evidente, que la llegada del MV Hondius a Canarias no representa ninguna amenaza seria para la salud pública española.
José Antonio RULFO








