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Actualizado 21-09-2018 / 16:26

Si no está satisfecho, le devolvemos su dinero… ¿Y su salud?

  • Escrito por redacción prnoticias
  • Publicado en CRISIS DEL ÉBOLA

‘Si no está satisfecho, le devolvemos su dinero… ¿Y su salud?’ Así se titula el artículo de opinión que firma el presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España, Óscar Castro, en el diario digital ‘La Verdad’ de Murcia. En prnoticias hemos querido reproducirlo por considerarlo de interés para nuestros lectores.

 

 

Resulta llamativa la laxitud que muestran a veces las instituciones públicas a la hora de discernir lo que es admisible de lo que no lo es en el sector de la Odontología. En el control de los factores que inciden en la salud no existen aspectos baladíes. En menor o mayor medida, en un proceso terapéutico todo es importante. Sin embargo, dispuestos a aceptar entre aquellos factores cierta jerarquía, considero que, tras la adecuada formación de los dentistas, las condiciones generales de las clínicas odontológicas ocupa un lugar destacado, y en ellas debería aplicarse el más estricto control.

 

De este modo, la noticia de que una gran superficie de la capital murciana haya abierto una clínica dental en su cuarta planta y más concretamente junto a alimentos para mascotas, menaje de casa y baños y cocina, no parece un ejemplo del rigor que invocábamos.

 

La atención de la salud exige unas condiciones que no creo presentes en esta instalación. Ante la necesidad de evacuar a un paciente que sufra una complicación grave de su estado de salud, hecho no frecuente pero posible ¿se hará luchando contra una multitud que pugna por conseguir, por ejemplo, los pantalones que están en oferta en puestos al caso, unas tumultuosas Rebajas? Dudo, por otro lado, que el acceso sea el más idóneo. A veces los pacientes, tras determinadas intervenciones, se van afectados y molestos, por lo que el denso tránsito de personas que ocasionalmente se produce en estos lugares no es el más conveniente. Para verlo con otra perspectiva, ¿Cómo vería si en este popular centro comercial, pusieran una sección de colonoscopías, por supuesto con el enema previo, gratis? Una astracanada ¿verdad?

 

No puedo por menos que pensar en las connotaciones subliminares de esta ubicación. ¿Estará sujeta la clínica a los descuentos, rebajas y ofertas del comercio que la acoge?

 

Este análisis solo aborda, por decirlo de algún modo, la parte del continente. Sin embargo, es el patrón de funcionamiento de la misma lo que levanta más suspicacias entre el colectivo de dentistas y sus órganos de representación. Y es que la clínica pertenece a una compañía de seguros que en este caso realiza una intermediación. No es un seguro, ya que la prestación se hace directamente sobre el bien ya dañado y enfermo -la boca-, sin que se asegure mediante el pago de una póliza, la contingencia por accidente u otra causa que pudiera devenir en un momento dado. Esto implica que el dentista que realiza las intervenciones –normalmente un mero asalariado de esta empresa- debe acatar sumisamente las consignas que le son dictadas, en las cuales por lo general quedan subordinados los criterios de excelencia sanitaria ante otros de sesgo empresarial.

 

También puede cobrar a comisión, en cuyo caso, el dentista –ante las condiciones draconianas que le son impuestas- se ve obligado a realizar su trabajo basándose fundamentalmente en criterios de productividad en lugar de hacerlo en base a criterios de salud, calidad y seguridad tal y como lo requiere la profesión. La situación económica actual no permite muchas alternativas dada la plétora profesional de dentistas y el consiguiente paro técnico ya establecido.

 

La compañía, al ser un mero intermediario descarga la responsabilidad de todas las acciones sanitarias en el dentista. Así se comprende que pueda ofrecer radiografías, extracciones o limpiezas de boca gratuitas. El diseño de funcionamiento de la clínica dental está concebido para poder disfrutar de una exposición leve ante los imprevistos, pues queda a salvaguarda tras el facultativo.

 

No obstante, el Ordenamiento jurídico facilita mecanismos de control para exigir responsabilidad a la aseguradora tanto por daños derivados de una praxis negligente o culposa como por el incumplimiento contractual en cuanto a la póliza suscrita.

 

Lo dicho explica que frente a la enorme dificultad de contratar un seguro médico con este tipo de compañías si se ha padecido un problema grave de salud, pruebe usted sino, a contratar la póliza que ofrece si ha sufrido un infarto, tiene o ha tenido cáncer o si está embarazada, sin embargo, todas las facilidades para suscribir una póliza dental aunque la boca presente un estado lamentable. La fórmula se lo permite, con la aquiescencia de la Dirección General de Seguros.

 

El ordenamiento jurídico-normativo que regula el ejercicio de la Odontología es un instrumento depurador suficiente para neutralizar excesos como los expuestos. Pero es necesario aplicarlo con vigor para que no sea contemplado como una mera exposición de intenciones, con frecuencia fácil de eludir. Aprendamos de los países referentes e impidamos que el sistema sanitario se asemeje a un zoco donde reine el caos.

 

Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas.

Modificado por última vez: Viernes, 10 Abril 2015 19:47

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